Ser activo no significa necesariamente hacer deporte. Una persona puede conseguir un nivel de actividad beneficioso para su salud, sin necesidad de ir al gimnasio.
Actividades tan cotidianas como subir y bajar escaleras, dar un paseo en bici o caminar, si se hacen con regularidad (al menos 4 veces a la semana) y a un nivel moderado (sesiones de 20-30 minutos), pueden ser suficientes para mantener un buen estado físico.
Por este motivo, es necesario concienciarse de que ser activo es algo al alcance de todo el mundo y que llevando una vida activa, reduciremos las posibilidades de padecer enfermedades del corazón.