Descargar prospecto
Factores riesgo cardiovasculares
El riesgo cardiovascular se define como el riesgo de una persona de sufrir una enfermedad vascular en el corazón (angina de pecho, infarto) o en el cerebro (embolia) durante un periodo de tiempo (entre 5 y 10 años).
El conocimiento de los principales factores de riesgo modificables de las enfermedades cardiovasculares permite su prevención. Los principales factores de riesgo cardiovascular son los siguientes: hipercolesterolemia, hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, obesidad y estrés psíquico. Además, relacionados, sino incluidos, cabe destacar otros factores, como la edad, el sexo o el estilo de vida (dieta, sedentarismo, consumo de alcohol, etc.). El hecho de que muchos de estos factores son modificables es quizás lo más destacable en lo que atañe al abordaje de este tipo de patologías. Por tanto, intentar controlar estos factores de riesgo modificables es una de las principales estrategias para disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.
A continuación se revisan brevemente las características de los principales factores de riesgo cardiovascular:
- Hipercolesterolemia: La Organización Mundial de la Salud ha estimado que los títulos elevados de colesterol causan un 18% de los accidentes vasculares cerebrales y un 56% de las cardiopatías isquémicas mundiales. En conjunto, este hecho desencadena en el mundo alrededor de 4,4 millones de defunciones al año (un 7,9% del total). La relación entre aterosclerosis e hipercolesterolemia es inequívoca. Se ha demostrado que existe una relación mecanística entre la concentración absoluta de colesterol LDL (el comúnmente llamado colesterol "malo") en plasma y la acumulación de colesterol en las paredes de las arterias, y se ha demostrado que la reducción plasmática de los niveles de colesterol LDL retrasa e incluso revierte la progresión de las placas ateroscleróticas y disminuye la morbimortalidad por enfermedad cardiovascular. Por otra parte, también se habla de colesterol "bueno", respecto al efecto cardioprotector de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Estas lipoproteínas, entre otros efectos, permiten el transporte reverso del colesterol desde los tejidos y las paredes arteriales hasta el hígado, para su excreción, y por tanto favorecen la regresión de las placas de ateroma.
- Hipertensión arterial: La hipertensión arterial aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria o un accidente cerebrovascular ya que, cuando la presión se eleva, el corazón debe trabajar más para poder bombear la sangre a través del organismo, hecho que es aún más grave si existe aterosclerosis. La presión arterial varía según la actividad y la edad, pero un adulto sano en reposo generalmente tiene una presión sistólica de menos de 135 mmHg y una presión diastólica de menos de 85 mmHg. Si está por encima de 140/90, se considera al paciente hipertenso, mientras que cuando la presión arterial se encuentra entre estas dos cifras, se habla de tensión normal-alta, y es recomendable que la persona adopte medidas de estilo de vida y de alimentación saludables para evitar llegar a ser hipertenso.
- Tabaquismo: El consumo de tabaco incrementa la probabilidad de sufrir una enfermedad coronaria o cerebrovascular. Sus componentes oxidan el colesterol LDL e inician el proceso por el que éste se deposita en la pared de las arterias y se desarrolla la aterosclerosis. Además se ha asociado el consumo de tabaco con un incremento de la tensión arterial, y se ha demostrado que algunos componentes son tóxicos a nivel cardíaco.
- Diabetes y obesidad: Los problemas coronarios son la principal causa de muerte entre diabéticos, especialmente aquellos que sufren de diabetes de tipo 2, asociada a la edad adulta y generalmente también a la obesidad. Los cambios metabólicos que ocurren en la diabetes y también en las personas obesas, y las complicaciones relacionadas, son las que se asocian a un mayor riesgo de accidente cardiovascular.
- Estrés: Se trata de un factor contribuyente a la hora de aumentar el riesgo cardiovascular. El estrés y otras alteraciones psíquicas como la ansiedad, en aumento en la población actual, producen distintos cambios fisiológicos, de los que cabe destacar la hipertensión arterial. Así, las situaciones estresantes aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón. Además, el estrés también puede conducir a la lesión de las paredes de las arterias y potenciar la formación de placas de ateroma.